
Los dibujos animados tienen un irrepetible representante en el filme Pequeñas voces, producción colombiana con el sello RCN y que participa en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
Pequeñas voces es una pelÃcula que impresiona por su narrativa sincera, desde el punto de vista de cuatro niños que no por ser pequeños dejan de expresar su opinión frente al hecho de haber sido desplazados de sus tierras, a causa del conflicto armado de su paÃs.

Basada en historias reales como muchas de las millones de experiencias de colombianos expulsados de sus propiedades, tres niños y una niña, entre 8 y 13 años, son expuestos a la violencia e intimidación de las facciones en guerra.
Ellos hablan, a manera de entrevista, de sus vidas diarias en diferentes partes del campo colombiano, su confrontación con hombres armados de las fuerzas guerrilleras y el ejército y, finalmente, su movimiento forzado a la capital, Bogotá.
Las escenas iniciales de los personajes animados, quizás exageran ligeramente la felicidad durante la infancia, con niños y padres igualmente juguetones, propensos a travesuras y riendo de todo, aunque esa alegrÃa se esfuma cuando las vidas de los cuatro niños toma el curso indeseado del desplazamiento.
Uno de los puntos máximos de la pelÃcula Pequeñas voces, llega cuando uno de los niños es reclutado por los guerrilleros, y sus experiencias en su campo de entrenamiento, del cual es casi imposible escaparse. Las escenas son manejadas de manera impactante, con una reducción a una pantalla completamente roja en su momento más intenso. Tal como en la vergonzosa realidad, con la sangre como lÃquido omnipresente alrededor de civiles y milicianos.
Otro niño pierde un brazo a consecuencia de “un objeto” que explotó en el jardÃn de su casa. Con todo este fondo sangriento, el material no es exactamente conveniente para niños, con la ironÃa añadida aquà que sus sujetos son verdaderos niños.
Mejor dicho, los caracteres animados en realidad no cuentan las experiencias, son las voces en off de los cuatro niños que narran sus memorias para que sean oÃdas en todas partes. Los dibujos realmente se quejan, gruñen y se rÃen tontamente. Como los efectos visuales ilustran la narración y el sonido añade señales de audio extras, como en cualquier otra pelÃcula animada, el largometraje no necesita más.
Son pequeños sÃ, pero sus voces tienen el mismo valor que las de los adultos, a quienes irónicamente va dirigida la pelÃcula. PodrÃa decirse sin vacilar, que Pequeñas voces vale su peso en oro, en cada uno de los 73 minutos de duración, bien cuidados y por los que los directores Jairo Carrillo y Oscar Andrade, soñaron por siete años, siendo un proyecto, ahora convertido en documental animado.
La jornada del Festival Internacional de Cine de Venecia concluye el 11 de septiembre y las Pequeñas Voces ciertamente serán recordadas por mucho tiempo, especialmente, por los que ya vivieron, viven y vivirán un conflicto armado.
Entrevista al director Jairo Carrillo, que habla de cómo se hizo la pelÃcula Pequeñas Voces:

Trailer de la pelÃcula animada Pequeñas Voces:

Referencias: Pequeñas voces Más info: Arte